Federación

Reseña proyecto Biblioteca

18.07.2019

 

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 Jesús hoy: Jesús y la educación ¿Cómo hablar a los jóvenes de Jesús?

 

Para responder a la pregunta consideré pertinente compartir algunas ideas de la práctica pastoral que llevo a cabo en mi centro educativo. Para contar esta experiencia dividí el trabajo en tres partes: la primera, a la que llamo “contexto”, en la que describo brevemente el entorno en el que realizo mi trabajo; la segunda, a la que llamo “problemas percibidos y oportunidades”, en la que destaco algunos de ellos; finamente, la tercera, “estrategias y su aplicación actual”, menciono mi modo de hacer pastoral en el momento actual del centro.

 

  1. Contexto

  • Lugar

Coordino la pastoral de la Unidad Educativa Francisco García Jiménez del Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría. Esta unidad educativa se encuentra ubicada en la Av. Casuarina y forma parte de la Cooperativa Sergio Toral. La población a la que atendemos es de aproximadamente 892 estudiantes, de los cuales la mitad son adolescentes entre los 12 y 17 años.

 

  • Algunas características del entorno en el que trabajo

 

Fe y Alegría trabaja con personas de escasos recursos económicos. Se concibe como un movimiento de educación popular, esto quiere decir que considera que el contenido de su trabajo es elaborado junto con la comunidad de personas a las que pretende servir. Más concretamente como elaborado desde sus contextos y respondiendo a las necesidades de estos (como una forma de participar de la transformación de la sociedad). A ello se agrega que estas respuestas se comparten a nivel de su propia red de colegios (que a su vez forma parte de una red más grande – la         Red Juvenil Ignaciana, promovida por la Compañía de Jesús-). Otra característica de este movimiento educativo es que si bien su propuesta educativa está impregnada de los valores del Evangelio, no está marcada por una orientación católica para todos, pues no todos sus beneficiarios lo son, sino por una perspectiva abierta al trabajo con otros credos (generalmente de práctica evangélica).

 

Respecto a la realidad de las familias del centro. Los estudiantes pertenecen a familias con tres características peculiares para mí: la primera, de carácter más común, es una situación económica vulnerable. Esto es: los padres de los jóvenes generalmente sostienen a sus familias desde lo ganado con un sueldo básico por cada uno de los integrantes (cuando lo hay) o también sostienen a sus familias desde ingresos de carácter irregular (por ejemplo, albañilería); en segundo lugar, los hogares suelen ser disfuncionales: los padres pueden ser convivientes de nuevas parejas, encontrarse en situación de migración o, simplemente dar lugar a una familia monoparental apoyada por una red de familiares. Finalmente, los hogares en los que viven cuentan con espacios limitados para el estudio o momentos de mayor privacidad personal.

 

Respecto al contexto de los jóvenes. Aun me encuentro conociendo el mundo de ellos pero noto que no hay muchas propuestas de fácil acceso en el entorno. Sus riesgos suelen estar vinculados con las drogas, el alcohol, y los embarazos precoces.

 

Respecto a los docentes y personal del colegio. Los docentes son profesionales con formación universitaria entre los cuales aún pocos han tenido la posibilidad de un estudio de especialización. En la práctica noto a muchos de ellos como personas dedicadas, pero carentes de un contexto en donde sea normal el acceso a información especializada y didáctica de los conocimientos que buscan impartir (Fe y Alegría hace lo que puede por suplir esta carencia). Carecer de esa perspectiva y acceso a medios de más fácil acceso, hábito y cercanía limita, en muchas ocasiones, su interés vital por oportunidades de crecimiento que redunden en mayores y mejores frutos de su trabajo y, por lo tanto, que permitan hacer partícipes a los jóvenes del mundo en el que se encuentran y los espacios externos en donde puedan seguir creciendo y aprendiendo a entenderse como parte de un mundo mayor que está en constante movimiento-

 

  1. Problemas percibidos y oportunidades

 

Considero que el colegio tiene muchos problemas a los cuales el trabajo pastoral, en la forma en que lo concibo, puede aportar mucho. La perspectiva desde la cual trabajo es la de “cuidado y co-participación de la Casa Común” (que, en términos de una pastoral formal, sería la misión de la Iglesia y, en términos de José María Castillo y José Antonio Pagola es el Reino de Dios). Voy a enumerar algunos de estos problemas aunque mi trabajo no apunta a la solución de todos ellos sino de manera indirecta: suciedad y descuido de las áreas internas y externas del colegio (esto ha mejorado un poco recientemente en la parte interior pero no deja de ser motivo de un trabajo profundo de conciencia), falta de propuestas para jóvenes (la escasez de estas los lleva con facilidad a los vicios mencionados), falta de prácticas religiosas habituales, una pastoral que estuvo en los años recientes desvinculada del trabajo del centro educativo, aparente abulia de los jóvenes en lo relativo a temas espirituales y, expresiones estereotipadas de los jóvenes cada vez que se les da espacios públicos para que manifiesten su opinión.

 

Considero que este tipo de contexto, si bien parece muy lejano de una oportunidad de vida espiritual con sentido –al menos desde una estrategia inmediata y tradicional - se manifiesta, más bien, como un espacio fértil para la toma de conciencia de las relaciones consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y, mediante todas ellas, con la trascendencia que, aunque parece lejana en palabras, se vuelve muy activa cuando se la comprende desde el rol de participación en el cuidado y co-construcción de “la Casa Común”.

 

  1. Las estrategias y su aplicación actual

 

Unido a la propuesta de trabajo de Fe y Alegría he distribuido mi trabajo en tres niveles: La pastoral infantil, la Pastoral Juvenil y, la Pastoral de Adultos. Menciono estos tres niveles porque en un plano mayor, todos terminan estando articulados y redundando en el bienestar de los jóvenes y cada una de estas diferentes poblaciones. Ahora bien, centrándome en lo concierne a la pastoral juvenil y, a la extensión del presente ensayo considero muy valioso compartir dos estrategias que me permiten aproximarme de manera más concreta a una perspectiva de Casa Común/Reino de Dios desde la que vivo la pastoral en el centro: el espacio de formación de jóvenes en el movimiento CEFA (Campamentos Ecuatorianos Fe y Alegría) y el espacio de reapertura de la biblioteca.

 

C.E.F.A. El “CEFA”, como lo conocen los chicos, es un movimiento de promoción de liderazgo juvenil. Desde una estrategia formativa, con cierta estructura scout de organización interna y la promoción de espacios formativos semanales, que giran en torno a los valores del Evangelio, se busca promover chicos y chicas con una perspectiva constructiva, crítica y comprometida con su realidad. Los espacios semanales del CEFA cuentan con la siguiente estructura: una reunión de jóvenes de bachillerato – coordinadores- que ayudan al asesor a planear la formación del grupo más grande que se reúne en un segundo momento de la semana. En ambos espacios se trabaja una estructura clara que luego puede ser replicada por los coordinadores quienes, a su vez, fortalecen a líderes de las comunidades más pequeñas de jóvenes al momento de realizar el trabajo.

 

La estructura de la reunión semanal consiste en lo siguiente: un momento de compartir –con una ronda de piqueos simples y agua- en que se pregunta “¿cómo ha ido la semana?” (en este se fomenta a los jóvenes a conversar de sus experiencias, aprendizajes y “des aprendizajes” –crítica de los adultos- de la semana), un momento de oración (en que se pide y agradece por aquello que los inquieta  o conmueve), un espacio de dinámicas y juegos (que fortalece su exposición ante los otros y su sentido de comunidad), un espacio de contenido formal formativo (flexible a sus inquietudes) y una oración de cierre, seguida por una breve evaluación con los coordinadores de bachillerato y los de los grupos más pequeños. 

 

Considero que una pastoral con perspectiva de Casa Común se hace presente en este espacio no solo “o tanto” en las palabras que se dicen como en toda la estructura que esto conlleva. Los espacios lúdicos les permiten fortalecerse como personas y como grupo y, los espacios de compartir, sobre todo aquel alrededor de la comida y la oración (a la manera del Jesús de los Evangelios –perspectiva de Jesús como referente de acción-) les permiten reflexionar sobre sí mismos y sobre su entorno. Esto se cierra de una manera más concretamente “pastoral” en la evaluación con los distintos líderes sobre el modo en que se puede servir mejor a los miembros de la gran comunidad fortaleciendo su sentido de responsabilidad y su carácter de co-constructores de su Casa Común. A la vez, los espacios de compartir de carácter evaluativo permiten aflorar la fragilidad o necesidad de luz que buscamos alimentar desde la oración (espacio abierto a ese otro que es el Jesús Vivo en la Historia).

 

Biblioteca. El segundo espacio de trabajo que considero valioso para la pastoral juvenil es el de biblioteca. Considero que el presente espacio es algo así como un lugar [1]“preñado” en el cual se ofrece a los jóvenes la posibilidad para simplemente “estar” y conectarse con perspectivas del mundo diversas a su entorno y experiencias más inmediatas. En este segundo lugar, busco promover la creatividad y la reflexión crítica del entorno desde los diversos grupos que puedo organizar al percibir “el talante” de sus distintos asistentes. Este espacio, por lo pronto, ha dado lugar a dos grupos (adicional al gran movimiento de jóvenes y niños que permite en el cotidiano): el grupo de cuidado de la biblioteca, que ayuda a su buen funcionamiento y la promoción de lectura dentro y fuera del espacio de biblioteca y, el grupo de ciencias, vinculado con jóvenes muy prácticos, deseosos de crear cosas y que he vinculado con la idea de crear juguetes con reciclaje.

 

Respecto al primer grupo, espero dar el paso hacia un grupo de lectura y animación a la lectura, que desde la más sopesada lectura de los libros y el compartir de esta experiencia, genere la capacidad de expresiones más vivas y discursos más críticos sobre su realidad cotidiana (nuevamente aparece el elemento de comunidad). Respecto al segundo, espero que, desde el trabajo con diferentes materiales, los chicos y chicas vayan tomando conciencia no solo de sus habilidades (cosa que fortalece sus relaciones consigo mismos) sino también de la gran capacidad de creación del hombre pero, también, de su gran capacidad de volver a cuidar aquello que desde aparatos de producción masivos, suele terminar como desecho. Lo rico de la perspectiva de los juguetes es que los encuentro vinculados con la comprensión de la espiritualidad como vida activa. Aquí, concretamente, los “desechos” vuelven a tomar vida que, además, llega a manos de los niños de la escuela, generando, por ahora de manera indirecta, mayor conciencia sobre el uso de los materiales y, desde ahí mayor atención a su uso en el entorno.

 

Considero que, desde estos dos aportes; liderazgo juvenil desde la perspectiva de campamentos y, espacios como la biblioteca, puedo generar y acompañar jóvenes conscientes de su posibilidad de contribuir a la misión mayor de cuidar una Casa común y desde el acompañamiento misericordioso de quien, al compartir la palabra y la creación con otros, aprende a cuidarse a sí mismo, a otros y a su entorno. Se podría decir más de cómo esta iniciativa está vinculada también con la necesidad de una “Iglesia en salida” señalada por Francisco pero no tengo más espacio[2].

 

.

 

Estudiante: Fernando Insua E.

Pertenece a: U.E. Francisco García Jiménez, Fe y Alegría Guayaquil

Fecha de entrega: viernes 7 de junio de 2019

Curso: Pastoral, Pedagogía y Gestión Educativa

FEDEC-G

 

Trabajo de cierre de Primer Bloque: Pastoral

 

Bibliografía:

 

Misión y Visión de Fe y Alegría

Fe y Alegría, Horizonte Pedagógico-Pastoral, 2016

Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 2013

Papa Francisco, Carta Encíclica Laudato Sii. Sobre el cuidado de la casa común, 2015

 

 

[1] Alguna vez oí decir a un psicólogo que un lugar “preñado” en un lugar en el cual a pesar de que se realiza una cosa, es susceptible de que se generen muchas otras. Para el caso, la biblioteca les da un lugar para estar y conectarse con el mundo que, más tarde se suele convertir en grupos juveniles de distintos intereses que, desde sus especificidades, reflexionan, crean y devuelven algo a su entorno.

 

[2] Hay otros espacios que ayudan a fortalecer el trabajo con jóvenes pero por motivos de extensión no pueden ser parte del presente ensayo (el trabajo por dimensiones, equipo directivo, presencia en acto cívico, acompañamiento de las familias de los jóvenes, entre otros).

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